La nitidez y otras obsesiones

Creo que en general los fotógrafos damos más importancia a algunos aspectos técnicos de nuestro trabajo que los propios clientes o usuarios de las fotografías finales.

Entre otras cosas, esos usuarios y clientes son además “fotógrafos”, como todo el mundo hoy día. Es decir, llevan en el bolsillo uno o más dispositivos capaces de hacer mejores o peores fotos. Y como todos lo hijos, las fotos que la gente hace les parecen siempre mejores.

Algunas inmobiliarias, por ejemplo, me han expresado su satisfacción con las fotografías que publican, hasta el punto de estar verdaderamente orgullosos de imágenes inexcusablemente atroces. Son sus hijos y los ven guapos.

Y más si se han gastado una fortuna en el último modelo de móvil con la esperanza de producir sus propios reportajes inmobiliarios. Entonces dejan de ver las deformaciones de lente y geométricas, las dominantes de color, las ventanas reventadas de luz…

Es innegable que cada nueva generación de móviles hace mejores fotos con menos esfuerzo. A veces incluso hacen alguna extraordinaria. Pero igual que una habitación es diferente a otra, los resultados son distintos en cada foto y, lo que es peor, imprevisibles.

Volviendo a la obsesión de los fotógrafos por la técnica (o mejor dicho mi obsesión, no se puede generalizar), no creo que el usuario medio tenga sensibilidad a algunos de los aspectos que nos martirizan como la nitidez, la verticalidad y otras tantas.

Sin embargo, sí existe un público que aprecia la diferencia en el resultado final de un conjunto de acciones correctoras que solo un experto es capaz de aplicar para alcanzar la excelencia. De ese segmento salen mis clientes.

La calidad final es notable y aunque un profano no pueda determinar que correcciones se han aplicado, la distancia con una imagen producida automáticamente por un dispositivo es enorme.

Primero se decide todo lo que afecta a la realización del reportaje, cómo que óptica es la adecuada para contar el espacio correctamente, si utilizar flashes o no hacerlo, encender las luces de la casa, abrir o cerrar puertas y ventanas, cortinas, altura y posición de la cámara. Todas decisiones técnicas al servicio de un resultado creativo.

Después un minucioso trabajo de retoque, con técnicas que requieren medios, estudio y práctica constante.

Conseguir nitidez del paisaje a través de las ventanas cuando existe una grave diferencia de luminosidad entre exterior e interior es una de las asignaturas difíciles.

Todas las técnicas con ese propósito son complejas y entretenidas de ejecutar. Como la mezcla de imágenes o “blending” que ilustra este artículo. Partiendo de una imagen final HDR y utilizando máscaras de luminosidad, se implanta en la foto la imagen nítida de las ventanas de una de las fotos originales (generalmente una serie de 3 o 5 fotos con distinta exposición, una de las cuales es correcta para el jardín).

La diferencia de nitidez del exterior en la foto HDR anterior y la final mezclada no es muy grande, pero merece la pena el proceso en algunas de las fotos significativas del reportaje, toda vez que las vistas y el entorno de una vivienda son parte relevante de toda oferta inmobiliaria.


Mezcla o "blending" mediante máscara de luminosidad. Reportaje para RE/MAX Tandem²

© Andrés Irrazábal (2018)

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