¿Qué llevo en mi bolsa de fotografía?

Comienzo ésta serie de artículos sobre mis equipos y técnicas habituales por los cimientos: el trípode.


Mi rótula micrométrica Manfrotto 410 es insustituible para este trabajo, pero se tiene que apoyar en algo.


Hasta ahora trabajaba satisfactoriamente sobre unas patas Triopo de fibra de carbono.

Sin embargo llevaba tiempo interesado en un trípode que entrara en la maleta de cabina de Ryanair, para resolver los vuelos de trabajo sin facturar. El límite lo ponen los 58 cm en diagonal de mi American Tourister.


Consecuencia de lo anterior, para esas dimensiones plegado, tendría que ser de al menos 4 secciones. Los de 5 consiguen más compacidad pero a costa de la estabilidad.

También quería bloqueo de las patas con palancas rápidas para operarlas con una mano y con más rapidez que las actuales de rosca, lentas y que requieren las dos manos.


Una vez metido en harina en la búsqueda de trípodes y sus especificaciones, agregué como irrenunciable que la columna central fuera inclinable 90º, lo que me abre enormes posibilidades creativas tanto en interiores como en exteriores.


Esas características imprescindibles y la exclusión de las marcas caras – afianzada por mi buena experiencia con el Triopo de precio medio y excelente rendimiento – redujeron notablemente las posibilidades. Una suerte, porque la labor puede ser interminable porque hay mucha oferta, muchísima.


Por tanto: trípode de carbono o aluminio, no mayor de 58 cms plegado, 4 secciones, columna central abatible y cierres de clip.

En ese punto, reduje mis opciones a dos series: Manfrotto 190xpro4 y Giottos Ytl.


La tercera opción en reserva era el Vanguard VEO 265AB (el modelo anterior, el nuevo lleva cierres de sección de rosca). Es realmente pequeño (39 cm plegado) pero de 5 secciones y 26mm de diámetro máximo de pata, así que la última ha de ser muy endeble. Además, abrir tres secciones por pata para alcanzar una altura de trabajo en torno a 1 metro puede ser muy engorroso cuando hay prisa. Son los pequeños detalles que hacen el trabajo más difícil y tedioso y consumen minutos que van sumando muchas horas perdidas.


Así que en realidad me debatía entre el Manfrotto y el Giottos.

Giottos Silk Road YTL8384 Carbon Tripod


Giottos Silk Road YTL 3D (imagen © Giottos)


El Giottos 8384 es de la serie YTL y existen versiones aluminio y fibra de carbono.

Está fuera de producción, pero alguno se encuentra todavía. Al estar descatalogado los precios son variables, y encontré uno al precio aproximado del Manfrotto en su versión de aluminio. La diferencia de peso no es grande, medio kilo, pero el Giottos gana en altura máxima con y sin columna central (22 y 15 cm más, respectivamente)


Tiene patas de 28mm, 58 cm plegado, 18 de altura mínima de trabajo con la columna corta incluida, y pesa solo 1,66 kg (lástima que la rótula aporta otros 1,22 kg). Detalle nada trivial es que las tres patas vienen protegidas con foam - no solo dos, como es habitual - para una manipulación más confortable.


Mide plegado 9 cm más que el Manfrotto y su altura alcanza 150 cm sin columna central y 182 con ella. Eso son casi dos metros con rótula y cámara. Aunque la mayoría de disparos se hacen entre 90 y 150 cm, no está de más disponer de tan extraordinaria altura para superar obstáculos como vallas y muros o simplemente usar puntos de vista elevados o incluir elementos altos como primer plano de algunas fotos. Aunque para eso sea necesaria una pantalla abatible como la de mi Nikon D750 (o una escalera)


La columna central – que la marca llama 3D – se puede mover en un arco de 180º. Tiene forma de Y en cuyos ángulos encajan las patas cuando se cierra el trípode, lo que permite reducir un 30% su volumen. Ninguna tontería cuando hay que transportarlo en una mochila o bolsa. Por cierto, la marca china tiene patentado el sistema, presume de creación y reniega de imitación.


Finalmente, el Giottos incorpora marcas de graduación en la última sección, permitiendo equilibrarlo con precisión al extenderlas. Claro ahorro de tiempos de prueba y error, otra vez pequeños detalles que te hacen el trabajo más fácil.


Añadiré más adelante mis experiencias con el trípode sobre el terreno.


© Andrés Irrazábal (2018)

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